
¿Qué es el Rosario?
El Santo Rosario es una oración tradicional católica que busca honrar a la Virgen María. Está compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal.
En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales Misterios o hechos de la vida, Muerte y Gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre.
La oración verbal consiste en recitar el Padre Nuestro y el Ave María mientras meditamos sobre los Misterios del Rosario y de estas oraciones.
La palabra Rosario significa “Corona de Rosas”. Simbólicamente cuando rezamos el Ave María estamos dando a Nuestra Señora una hermosa rosa. Como la rosa es la reina de las flores, así es también el Rosario, de todas las devociones la más importante.
Historia del Santísimo Rosario
El rezo del Rosario se remonta al siglo X, cuando se formó la orden de Clunacense en 910 y se promovió la oración coral comunitaria, cantando alabanzas a Dios e intercediendo por todos los seres humanos. En esa época ciertos monjes y monjas se dedicaban a la oración coral donde rezaban 150 Salmos litúrgicos al día, y otros sencillos e iletrados se dedicaban a los trabajos físicos, ellos comenzaron a rezar 150 Padrenuestros diarios, costumbre que se difundió entre los cristianos.
En el siglo XII, san Bernardo de Claraval, un destacado teólogo de la Orden Cisterciense, promovió la devoción a María como Madre y le dio gran importancia al culto Mariano. El siglo XIII se crea el “Salterio de María” y se comenzó a usar “Contadores” para llevar la cuenta de las Salutaciones rezadas. El Rosario que conocemos hoy fue entregado milagrosamente por la Virgen María en 1214 al Santo Domingo de Guzmán. La Virgen se la entregó como una Poderosa Arma para la conversión de los Herejes. Gracias a estos muchos se convirtieron y la devoción se expandió rápidamente. Sin embargo, en el siglo XV, la práctica del Rosario había disminuido, pero gracias a Alain de la Roche, el gran apóstol del Rosario revivió la devoción. En este siglo se completó la oración del Ave María.
El rezo del Rosario cobró aún más fuerza tras la victoria de la Batalla de Lepanto en 1571, donde la Armada Cristiana venció a la Turca, que era muy superior en número y buques. El Papa Pío V pidió a los fieles Cristianos que rezaran el Rosario para que María intercediera y antes del combate las tropas Cristianas rezaron el Rosario devotamente para vencer al enemigo.
La Virgen siempre ha insistido en sus apariciones en la importancia del rezo del Rosario, como en Fátima en 1917 donde se apareció a Lucía, Francisco y Jacinta (10,9 y 7 años) y pidió al mundo rezar el Rosario diariamente.
En 2002, el Papa san Juan Pablo II añadió los Misterios Luminosos, ampliando el Rosario a 20 misterios en total.
Algunos milagros atribuidos al “Santo Rosario”
– La batalla de Lepanto (1571).
– Los milagros de Filipinas (1646, 1941 y de 1986).
– Los milagros de Viena (1688 y de 1716).
– El milagro de Fátima (1917).
– El milagro de Hiroshima (1945).
– El milagro de la liberación de Austria (1955).
serviteurs.org/El-Rosario-puede-detener-las-guerras.html
“No hay ningún problema, por difícil que sea, temporal o sobre todo espiritual, referido a la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo o de las comunidades religiosas, o de la vida de los pueblos y naciones. No hay ningún problema, digo, por difícil que sea, que no podamos resolver por el rezo del Santo Rosario”. (Sor Lucía de Fátima)
¿Qué pide la Virgen María en sus apariciones?
Nuestra Señora no se cansa de pedir el rezo Diario del Rosario y Penitencia, como reparación por las ofensas a su hijo Jesucristo. La Penitencia es una práctica que se acompaña con Oración; se necesita ofrecer verdaderos Sacrificios para crecer en el vínculo Espiritual con Dios.
Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario.

¿Cómo se reza el Santo Rosario?
Primeramente se inicia dando a conocer la “Intención del Rosario”, se realiza la “Señal de la Cruz”, el “Ofertorio” y “Credo”; después se reza un “Padrenuestro” y se pide por las “Virtudes Teologales” con cada una de las tres “Ave Marías”.
Se anuncia el “Primer Misterio” de los cinco que contempla ese día. Se comienza rezando un “Padrenuestro” con las diez “Ave Marías” siguientes, más un “Gloria” y la “Jaculatoria” que es opcional. Se continúa con los otros 4 Misterios restantes, se reza el “Salve” para luego terminar “Santiguandose”. También se puede rezar las Letanías de María que es opcional (son súplicas o ruegos de alabanzas y atributos que rezaban o cantaban, después del Rosario, los primeros cristianos y que se mantuvo a través del tiempo).
Rezar el Rosario no es fácil, pero al empezar a meditar los Misterios junto con las Oraciones de a poco comienza a fluir. Hay que buscar la mejor hora para rezar, según las actividades de cada uno y comprometerse a rezarlo habitualmente. Se puede comenzar con un Misterio o tres, e ir completando de a poco el Rosario diario…
Es digno de recordar que familia que reza unida permanece unida. La recitación piadosa y consciente del Rosario nos trae la paz al alma y nos une estrechamente más a María para vivir auténticamente nuestra Fe.
Oraciones para rezar el Santo Rosario
INTENCIÓN DEL ROSARIO (Sugerida): “Este Rosario lo rezo a la Virgen María para que INTERCEDA por Chile, por nuestras familias, jóvenes y niños; especialmente por los más expuestos a los peligros de este mundo. y Por las almas del Purgatorio y la CONVERSIÓN del Mundo entero, y para que Dios nos envíe Santas Vocaciones”.
SEÑAL DE LA CRUZ: “Por la señal de la Santa Cruz” († en la frente), “de nuestros enemigos” († en la boca) “libranos, Señor, Dios Nuestro” († en el corazón). “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (persignarse).
OFERTORIO DEL ROSARIO: “Me uno a todos Los Santos del cielo, a todos los justos de la tierra y a todas las Almas fieles de este lugar. Me uno a ti, Jesús mío, para alabar dignamente a tu Santísima Madre y alabarte en Ella y por Ella.
Renuncio a todas las distracciones que me sobrevengan durante este Rosario. Quiero rezarlo con modestia, atención y devoción, como si fuera el último de mi vida.” Amén.
CREDO: “Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está a la diestra de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos ya los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos en el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna.” Amén.
PADRE NUESTRO: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.” Amén.
AVE MARÍA: “Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas la mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.” Amén.
GLORIA: “Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.” Amén.
JACULATORIA: “¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo y socorre especialmente a las más necesitadas de tu infinita misericordia!“ (Oración enseñada a los niños videntes de Fátima). Puedes agregar: “…y envíanos Santas Vocaciones.“
SALVE: “Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.” Amén.
Las 15 Promesas de Nuestra Señora la Virgen María
1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo por el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el Cielo de una gloria singular.
11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario, se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte, como hermanos, a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15. La devoción al Santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación de Gloria.
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